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lunes, 27 de abril de 2020

Señor del Mal

¡Querido señor del mal!
Mi mano ha decidido conjurar a las musas de la muerte,
Sólo para coquetear con lo prohibido.
En algún momento tu rostro se hizo familiar en mis rutinas
Y juré por mí dioses paganos,
 no permitir que tus huellas quedarán en mi sendero
Determinación de cristal.
Vacilante me dejé caer
Rodé
Sabía que esos bailes mudos bajo los sortilegios nocturnos, eran pecado.
No me detuvieron, sin embargo,
Las clases de catecismo
Ni las ideas vagas y abstractas de los insatisfechos moralistas.
Sólo el miedo a que este polvo
que me machaca los cimientos mismos del pecho hasta enajenarme de mi ser
No fuese más que un espejismo
Vulgar, repetido e intrascendente
La misma puesta en escena de una obra inmortal
 Cuyo protagonista es sólo el afán de poseer para luego desechar
-manía de macho vaciarse para luego suplir la necesidad en nuevas formas- 
¡Oh señor del mal! ¡Qué contradicción entonces la mía!
Yo que morí tantas veces contigo y ahora me toca reinventarme sin ti
Es por eso que te creé un altar  atemporal en mi memoria
 y allí sigo contigo en aquella despedida
 donde te entregue las últimas de mis primeras veces
 y no sé si te mereces un funeral con tantos honores
sólo sé que ese lugar es y será ineludiblemente tuyo.

Viaje dentro de mi

Se descocieron los hilos del tejido de la realidad

Los bordados del tiempo perdieron la forma

Y hasta mi imagen en el espejo me alienaba

Es que con Ojos prestados me vi

En toda la dimensión de una primera vez.



El silenció se tornó humano

Un compañero sutil y amable, que despacio me acunaba

Y cada paso, se desvinculaba del anterior,

volviéndose independiente e Inconexo



Los conceptos habían desatados sus cordones

Fui trascendente, profunda

Rescaté del cielo mismo el sentido de la vida y de la muerte

Podía haberme enfrentado a todo y a todos

Porque nada era real

Nada importaba

si beber el aire o respirar la azúcar

Me volví solo piel

Boca

Lengua

Sentí más que nunca el peso de las máscaras

Con que enfrentamos la rutina

Y por fin viajé dentro de mi

Y por fin me encontré

Y fue tan jodidamente único ese momento

Que supe que jamás estaría nuevamente en ese luga